¡Ay, dolor, ya me volviste a dar!

Bendita Madre · sábado, 10 de agosto de 2019

Mi cuerpo se contrajo cuando anticipé que iba a sentir un dolor muy grande; ese dolor que comúnmente se habla entre mujeres, madres, futuras madres, abuelas… generaciones enteras hablan del dolor que es tener un hijo… ¡Ay, dolor, ya me volviste a dar!

Detrás de un inmenso dolor vive un intenso amor

Se cuentan historias de un dolor que siempre está presente, desde el parir hasta el verlos partir cuando se vuelven mayores; dolor cuando fracasan, cuando sufren… un dolor para toda la vida.

Dolor fue en lo que pensé en cuanto nació mi primer hijo, Alfonso, quien ahora está por cumplir 11 años.

Pensé en dolor aunque en ese momento no lo sentí, tuve miedo porque tu alma ha escuchado historias y crees que el dolor es lo único que la vida prepara para ti.

Y sí, dolió. La cesárea dolió, el sentir la soledad, la indecisión, la responsabilidad, el estar abrumada. Sí, duele, porque “así debe ser”.

Generalmente, en nuestro país y en muchos lados del mundo, la experiencia de vivir la maternidad está condicionada al dolor. Ser madre es un sinónimo de amor siempre y cuando esté presente una dosis de dolor.

Lo más curioso es que mi hijo Alfonso está a un mes de irse estudiar al otro lado del mundo, a la India.

En cuanto asumí la decisión que habíamos tomado como familia respecto a él, mi cuerpo, mente y espíritu comenzaron a manifestar un dolor y una sensación que se habían detenido en el espacio-tiempo, un malestar que no correspondía con el aquí y el ahora.

La pregunta era: ¿por qué ahora que se va vuelvo a sentir un dolor que incluso se volvió algo físico? El dolor, del cual no tenía certidumbre de su origen, se somatizó en mí y se convirtió en ataques de asma, que nunca había tenido.

Hasta poco después y gracias al conocimiento que he obtenido con la practica de Kundalini Yoga fue que me di cuenta de lo que estaba ocurriendo.

Me pude dar cuenta de lo importante de la memoria que tienen nuestros cuerpos, ya sea con las memorias que tengamos de dolor o tristeza.

Incluso en las clases de yoga que imparto en Kundalini Yoga CUDEC, he hablado de cómo es que me di cuenta de esta situación “congelada” desde que nació mi hijo, en la que no correspondía el sentimiento con el tiempo presente.

Sabía que estaba triste porque definitivamente lo voy a extrañar, porque es muy pequeño… pero había algo que no correspondía en lo absoluto.

Y así, al ser consciente de que el dolor del presente y del pasado eran idénticos, fue que, a través de una meditación, pude adentrarme en esta situación y todo comenzó a “descongelarse”.

Si tú acabas de comenzar a tomar clases de Kundalini Yoga no hace falta que haya una práctica previa, pues la eficacia radica en la propia meditación; en esta puedes ir preparando el terreno para sembrar y cosechar.

Con meditación, práctica y paciencia se construye la felicidad

En la meditación de Kundalini Yoga ocurren cambios completos; si meditaras tres minutos todos los días, tendrías la posibilidad de obtener una mayor libertad para ser feliz.

Esa es mi invitación: creamos y confiemos en que las oportunidades para la felicidad vienen de soluciones “sencillas”.

Es en estos momentos en los que agradezco tener una disciplina y meditar todos los días. La meditación posibilita que entremos a espacios de mayor comprensión, para así adquirir nuevas perspectivas.

Cuando logré ver de dónde venían los recuerdos y el dolor lloré aún más, porque noté que había muchas más situaciones que no se habían resuelto, y que había reaccionado al el presente con cosas del pasado.

Me di cuenta de que estaba atrapada en un bucle del que no iba a poder salir si no tomaba la decisión de vivir y asumir las experiencias del aquí y del ahora, aunque fueran dolorosas, difíciles e implicaran muchos retos.

Al pasarme esto lo relacioné de inmediato con una clase de yoga. Cuando estás en una postura de estiramiento con los brazos y las piernas arriba, y ya los quieres bajar porque no aguantas más.

¡Ahí está la clave! ¡Ese es el momento exacto en el que puedes retomar la felicidad!

La felicidad de ser madre

Al darme cuenta de la importancia que tiene la memoria en nuestros cuerpos y que debemos de asumir el dolor, pensé en cómo nació mi niño, en mis reacciones.

Nada de lo que yo vivía en relación a él y a su próxima partida correspondía con lo que estaba pasando.

Niño Bendita madre Kundalini Yoga

Cuando él ya había crecido me preguntaba: ¿por qué no soy feliz? Entonces entendí plenamente que me había quedado enmarañada en las emociones y en el dolor del pasado.

Llega un momento en el que nada te hace feliz, nada te satisface porque no estás. No estás para lo que debes de estar.

Así, decidí que lo que tenía que hacer hoy con todo lo que me pasara era disfrutarlo, aunque en el reto de ser madre quisiera rendirme, soltar la postura y hundirme en el drama.

Definitivamente, las mamás no disfrutaremos momentos como la aplicación de la inyección epidural o una cesárea. Sin embargo, hay momentos en los que incluso nos reprimimos para disfrutar plenamente nuestra maternidad.

Tienes que buscar que cada momento sea doloroso, y si no lo haces no eres buena mamá.

Cuando descubrí que tenía la opción de asumir de forma distinta todos y cada uno de los retos que implica el hecho de ser madre, todo adquirió un significado distinto.

Ahora el reto es mantener los brazos arriba aunque te duela. Despedir a mi hijo y desearle lo mejor… aunque me duela. Permitirme llorar mientras te comparto mi historia.

En realidad, la felicidad no tiene que ser dolorosa necesariamente, cuando asumes y puedes identificar de dónde proviene el dolor, no tienes que “ser el dolor”.

Si únicamente podemos observar sin “convertirnos” o experimentar emociones dolorosas, podemos alcanzar la felicidad.

Cuando la felicidad se esconde en el dolor hay que reconocer y vivir el amor por sentir cada emoción. La felicidad no es encontrar el amor después del reto, es encontrar el amor a la mitad del reto.

A veces no te das cuenta, porque una parte de nosotras quisiera mantener “atrapados” a nuestros hijos para nuestra propia conveniencia. Y en realidad, se trata de nosotros, no de ellos.

Una historia que se repite

Una anécdota que recuerdo mucho es cuando mi esposo Alfonso y yo nos casamos. Poco después de la boda, mi suegra me contó que ella había disfrutado mucho la fiesta, incluso fue de las últimas personas en irse.

Dijo que aunque disfrutó mucho, también fue una experiencia muy dolorosa, y que de hecho se deprimió. Recuerdo que en ese momento pensé: “a mí me falta mucho, qué bueno que me lo dice, para irme preparando”.

Creí que faltaba mucho tiempo y además pensé en lo que todos te dicen cuando te acabas de casar y el “nido” está vacío, cuando nacen los bebés y luego cuando el hijo se casa y el “nido” vuelve a estar vacío.

De pronto volteo y no es que no tenga tiempo, pero nunca creí que fuera a pensar en mí suegra diciéndome eso cuando despidió a su hijo el día que se casó.

Mi hijo Poncho tiene 11 años y se va estudiar a Amristar en la India, con jóvenes de su edad provenientes de todos lados del mundo. El slogan que tienen en Miri Piri Academy es: “Haciendo del corazón tú hogar”.

La escuela está en la India, pero al final del día, como papás, el interés que tenemos es que nuestro hijo siempre encuentre su centro y que el centro siempre esté en su corazón.

Y esa es la mejor herramienta que podemos brindarle al enviarlo ahí, que él pueda ubicarse y no necesite de nada externo para ser feliz, sino que todo el trabajo sea interno, íntimo y muy personal.

Solamente nos queda despedir a nuestro hijo con los brazos abiertos en todos los sentidos, aunque duela, y desearle la más grande felicidad y experiencia. Porque el amor no conoce limites, no obedece condiciones y no sabe de miedos.

Así, todos tenemos la misma posibilidad de hacer crecer el amor.

Cada uno de los integrantes de tu familia te amamos, Alfonso. Te veremos pronto.

¿Has sentido la ausencia de un hijo o hija que se va temporalmente? ¡Cuéntame cómo fue y cuáles fueron tus emociones! Te leo, en los comentarios de esta entrada.

Deg Savitri (Almendra Moreno) profesora de Kundalini Yoga y fundadora de BenditaMadre.com.

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