¡cuidado!, mamá esta herida.

Bendita Madre · Viernes, 08 de diciembre de 2017

Lo segundo más peligroso en esta vida es: una mujer herida, lo primero más peligroso es cuando pisas un lego descalza.

Sí, estoy herida; de esas heridas que no recordabas y te hace sentido la galaxia completa de lo que has vivido. Y cuando una mujer se siente herida, existen una salida y/o una solución.

La primera salida es fundirte con “Paquita la del barrio”; la segunda situación que puede llevarte a la solución es dejar que duela el dolor, en éste que ya no puedes ocultar; sin embargo no se trata de echarle más limón a la herida.

Dicen que una experiencia cuando se vive y se trasciende se convierte en sabiduría; no sabría decirte si soy sabia, pero lo que si sé es que un dolor se convierte en: odio, resentimiento, agresión por protección o por “sobrevivencia”… el dolor se disfraza de cualquier cosa que puedas imaginar. Por esto es que una mujer herida puede ser: un arma o una salvación. Todo el odio en su corazón o toda la compasión en el, es “todo o nada”.

¿De donde nos llegan las heridas?. Las heridas siempre o casi siempre son del alma, es algo que ha traicionado tu alma; las heridas por eso no son ni grandes ni chicas, no nos podemos comprar entre la tuya y la mía; y llegan del pasado, se hacen presentes, y aquí es cuando o tomamos la salida o la solución.

La solución es estar conscientes de que estamos viviendo en el presente aun con este recordatorio del pasado; sino tu presente se vuelve a convertir en tu pasado y el dolor entonces toma otro camino: sufrimiento.

Entonces, tenemos una herida del pasado que viene a este tiempo para ser reconocidas , devolverlas al mismo pasado y retomar nuestro presente o unirnos a Lupita Dalessio; siempre tenemos la opción de decidir.

¿Sabes que decidí yo? , decidí escribir.

El amor es para los que atravesamos el dolor, como un parto; es decir es para todos los seres humanos, para todos los que están involucrados en un parto: la madre, el padre, el hijo, el médico, los abuelos.

El amor dicen que sólo es para los valientes, y en realidad la fortaleza ante encarar el dolor, te da la valentía de actuar con y por amor, de mirarte con amor y de sentir compasión.

Lo que te duele hoy, sólo es el espacio futuro para vivirte ante aquello con un respeto más amplio; porque aquello que lloras hoy, es la limpieza para albergar un nuevo sentimiento de entrega y reconciliación con tu alma.

A ti, gracias por mostrarme cuánto y donde más dolía, gracias por llevarme sin querer a mi pasado.

Solo el amor mismo es capaz de mostrar el dolor, y también de sanarlo. Así es su naturaleza: Todo por Todo.

¿Suena fácil, no?…bueno, me parece que el reto es el siguiente:

Cuando sin hacer NADA dejamos que el dolor: llore, duela, respire…simplemente se muestre tal cual es.

Deja que pase el dolor, para que permanezca el amor en ti; solo de esta manera hacemos espacio para que se expanda y podamos como mujeres , como diría Mercedes Sosa: “Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Bendita Madre en reparación espiritual…

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