Mamá es: ave fénix

Bendita Madre · Martes, 09 de mayo de 2017

Ella nació en marzo de 1936. Cuando tenía 4 meses de edad, iba en un barco en los brazos de su madre bebiendo un poco de leche de cabra que le daba con una cuchara. La hermana mayor de Ella sostenía la mano derecha de su madre, que temblaba de miedo.

Así fue la noche en que salieron de Santander en aquel barco de guerra inglés. Así fue como la madre de Ella, con un miedo terrible, acogió también a aquellos niños que viajaban solos, los arropó y los hizo parte de la familia.

Ella después fue mamá y le dijo a su hija: “los niños hasta con leche de cabra pueden vivir”. De este modo, pasó la antorcha de la vida: su experiencia.

Porque quien va en brazos de una madre temblorosa, bebiendo leche de cabra porque a la nodriza del susto se le fue la suya, donde ha contenido el llanto para poder llegar a tierra sin ser descubierta, hace un esfuerzo que hace que la vida valga.

La vida de Ella traspasó una guerra y puede mirar a su hija envuelta y cobijada por aquella antorcha que ha guiado su maternidad, puede ver a los dos nietos varones jugar y reírse . Ella les mira desde donde se encuentra, ahora vuela por el cielo.

La hija de Ella me ha contado esta historia empezando por la anécdota de la cabra porque la vida es así: mientras hay alimento puede traspasarse e ir en una sola dirección… hacia adelante. Y el dolor se desvanece.

Esta historia es la antorcha encendida de la maternidad, que me ha conmovido en lo más íntimo; me ha hecho recordar internamente a lo que estoy ligada. Así algunas podemos recordar nuestro barco, nuestra guerra y la cabra de nuestras familias.

¡Feliz encendido y guiado diez de mayo!

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