más bella y menos bestia

Bendita Madre · Lunes, 24 de abril de 2017


―Papá, ¿te puedo hacer una pregunta? ¿He sido buena hija?
―Te voy a contestar con otra pregunta: ¿He sido buen padre?

Siempre hay un camino entre el mar de posibilidades tan extenso como el universo mismo, que es mi mente, y todos los caminos, además de llevarte a Roma, te transportan al origen de lo que somos.

Después de ver La bella y la bestia,(dos veces) donde al parecer el futuro depende absolutamente de una bella que rescata al padre y transforma a una bestia en hombre, quería retomar este tema que puede ser trasladado de la excelente película de Disney a la vida real.

¿El futuro de los hombres depende de las mujeres? El que está a lado de ti, por no decir de mí, ¿dejaría de ser bestia?… no lo sé. Pensar en esto me lleva a la pregunta que le hice a mi padre: ¿he sido buena hija?

El origen está con nuestros padres. El sabernos mujeres entregadas bellamente a nuestro poder, cualquiera que sea, y agradecer a nuestro padre (en mi caso, al mío, que nunca me lo ha puesto fácil). Hoy me pregunto si de mí depende que la bestia deje de serlo, pero también: ¿qué tan bellas somos? Mas no “buenas”, porque eso implicaría ser obedientes como cuando éramos niñas y no queríamos hacer enojar a nuestros padres. Lo único que depende de nosotras no es el otro, sino una transformación en la que dejemos de ser buenas niñas y no nos dejemos llevar por un camino de sacrificio para “quedar bien”. De nosotras depende ser nosotras mismas y buscar nuestra felicidad al reconocernos especiales, maravillosas, auténticas, seductoras y más. Eso rescata y transforma autenticamente a cualquier familia.

Entonces “bella y bestia” digamos que tienen un proceso emocional donde lo que haga uno no depende de la relización del otro, es decir, la bestia no deja en manos de bella su propio destino, se asume como bestia hechizada que es donde se abre al amor y recibe el mismo amor de vuelta; y bella comienza a ser realmente hermosa cuando acepta su propio destino y deja a su padre con el suyo.

Ahora, papá, podría decirte que por supuesto que has sido el mejor por una simple razón: nunca me lo pusiste fácil y yo fui una bella hija; y ahora soy una increíble, maravillosa, espectacular, creativa y femenina hija porque además me parezco…¿a quién debería de ser?pues a mi mamá. Tú en ella cuando la miraste: lo reconociste.

Sabemos que el destino que estamos viviendo es el nuestro por una sencilla pista:
No duele vivirlo.

La segunda sería porque al final del día te encuentras más en la satisfacción que en el sacrificio. La tercera es porque cuando te miras en el espejo (y esto ya es otra película) miras lo increíblemente hermosas que son las mujeres de tu familia.

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