Primera duda de la mujer enfrentándose a la maternidad: ¿Qué tal si no puedo?

Bendita Madre · Martes, 10 de octubre de 2017

La vida nos pone situaciones donde pareciera que necesitamos más manos y ser otra persona, porque si no, no la contamos. Sentimos que nos aplastarán los numeroso berrinches, pataletas de los benditos niños. Entonces dejamos a un lado nuestro espacio y ocupamos otro, donde pareciera que desde éste otro lugar pudiéramos hacer mucho más; éste espacio que en la mente nos queda claro que para poder ante la vida y ante el reto de ser mamá, necesitamos ser algo o “alguien más”.

Yo dejé a un lado mi espacio , éste el mío, éste blog donde escribo y al parecer alguien lee. Lo hice a un lado porque extrañamente sentí que debía ser “alguien más”, alguien mucho mejor; mi reto en ese momento parecía estar destinado para alguien más, pero para mi…no. ¡¿Porqué para mi?!

Entonces ¡pum! Te descolocas, actúas desde una gran fantasía: una mamá mucho más fuerte, cómo mínimo con cuatro manos, sumamente exigente, sin compasión, una mamá que pudiera estabilizar a cuatro niños a una nueva rutina a dos países, sin dar espacio a emociones . Una mamá que se realiza bajo sus expectativas, mas no mediante la verdadera mamá que ya soy. ¿cómo es que yo voy a poder con esto?, no, no necesito ser alguien más o ser dos en una…todo menos yo. Y por si faltara más , se avecinan los días de dudas…y si mejor así… mejor otra cosa, sí mejor así ya no…entonces no, no, no, mira esta no es mi vida, no debería ser así, tenía que ser sencilla, fácil, amable…a mí que me den lo que me han prometido: el comercial de la mamá sonriente y los niños limpitos bien portados…¡fatal! pero lo bueno apenas comienza.

No comprendía porque no podía llegar de nuevo a sentarme a escribir en éste mi espacio y de pronto…¡pum!:  una sola foto. Vi a estos dos niños, los más pequeños de mi familia y recordé cuál es mi verdadero espacio.

Soy la más pequeña de mis hermanas, algunas veces con sus ventajas y otras veces con sus desventajas, (dejaría de ser vida sino); pero siempre buscamos un atajo, un camino más fácil.

¿Cuál es mi espacio? Y ¿quien soy yo? Mi estatura no determino mi lugar, aunque sí coincidió. Lo que lo determinó fueron dos hermanas mayores al colocarme como la tercera en llegar; he tenido la ventaja desde éste, mi lugar, verles enfrentar sus vidas, encarar sus retos y mirar el propio con amor; mirar el suyo con compasión; ellas son lo nuevo, yo lo viejo; ellas empiezan, yo apenas llego. Sé quién soy, porque se también quiénes son ellas. Y desde aquí la vida no pesa, la vida es solo : La vida.

 

Quién realmente se conoce a sí mismo, deja de ir trás la fantasía que siempre tenemos en la mente de que podríamos vivir sin nacer. Es decir renuncias a la fantasía de no ser tú.

 

Y de pronto tú te identificaste con algo de éste Blog y ese “algo” nos ha mantenido en comunicación . Porque eres mamá o porque tuviste la oportunidad de ser mamá y por alguna circunstancia no tienes hijos, O tienes más embarazos que hijos o hijos sin haber estado embarazada. Cómo sea eres mamá y somos una comunidad.

Y necesitamos aceptarnos desde este lugar, en el que nos dio la vida al momento de nacer, porque solo ahí está la magia para ti. En este “otro lugar” sólo está el dialogo de fatalidad en el que nos sumergimos colectivamente cual película de suspenso:

¿Qué tal si vuelve a temblar…?, ¿qué tal si se descompone la lavadora…mejor compro la garantía extendida. ¿Qué tal si ya no escribo?, ¿qué tal si me equivoco…?, ¿qué tal si no lo logro?.

Qué tal si hagamos lo que decidamos, decimos: ¡si!.  Aún con lo que implique, decir: ¡sí!

Aún que me duela mirarte…sí

Qué tal si …sí, solo aceptas tu espacio.

Qué tal si ocupas tú lugar y empieza la magia esa que está ahí solo para ti.

Qué tal si dejas de reaccionar… qué tal si comienzas a amar; qué tal si enfrentas tu vida, tú.

Qué tal si te dejas de culpar y haces frente a tus errores Qué tal si nos volvemos humanos.

Qué tal si triunfas, te valoras y miras en realidad la verdad.

Qué tal si confías.

Qué tal si respiras.

Qué tal si aprendes de tu divorcio, amante, pareja;  qué tal si ves tú reflejo en el cavernícola que tienes a lado.

Qué tal si dentro de tu alma haces las paces con lo masculino.

Qué tal si quitas espacio a tu mente de tanta fatalidad que te dices o escuchas.

Qué tal si aceptas que te da miedo sentir , te asusta recibir.

Qué tal si ….sí

 

Qué  tal si, con todos estos limones que me ha dado la vida hago una limonada y dejo de engañarme con la naranjada que tenía en mente.

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